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El Puente de San Pablo

Puente San Pablo desde el Cerro de Socorro

El Puente de San Pablo aparece prácticamente en todas las fotos más emblemáticas de Cuenca, aunque casi siempre al lado de las famosas Casas Colgadas, que le restan algo de protagonismo. A las Casas Colgadas ya dedicamos otro artículo en este blog, que puedes leer en el siguiente enlace. En este artículo, no obstante, vamos a centrarnos en el Puente de San Pablo, que es muy llamativo por su altura, su material de construcción y su antigüedad. Quizás es verdad que se quede en el segundo plano al lado de las casas más famosas de Cuenca. Parece que el Puente sea el decorado perfecto para las Casas Colgadas, pero desde luego es mucho más que eso. Por eso, nosotros queremos dedicarlo aquí la atención que se merece.

Puente de San Pablo en Cuenca
El actual Puente de San Pablo de hierro

La primera construcción del puente

Y ahora la pregunta del millón: ¿Sabías que el Puente que hoy en día aparece en las fotografías no es el original? Cuesta creerlo, pero es así. Los turistas se suelen sorprender cuando en las visitas guiadas por el casco histórico de Cuenca hablamos de la historia del puente y sale a lucir que hubo otro puente anterior.

Pirograbado de Jurgen

El puente original se planificó en el primer tercio del Siglo XVI. Juan del Pozo, Canónigo de la Catedral había encargado hacer el convento de San Pablo que se empezó a construir en 1523 y que fue casa de monjes Dominicos. Una vez empezada la construcción del Convento, surgió el problema de la ubicación del Convento, ya que estaba al otro lado de la Hoz del Río Huécar, enfrente de la ciudad. Fue entonces cuando se emprendió la primera construcción del Puente de San Pablo. En un principio estaba también a cargo del mencionado Canónigo Juan del Pozo, y serviría para poder facilitar el paso de los monjes a Cuenca.

En la imagen de aquí aparece el Puente San Pablo según un pirograbado del autor de este artículo. La obra se inspiró en un grabado muy romantizado de Cuenca de finales del Siglo XIX de José Pascó.

Su construcción fue larga y complicada. Se calcula que se inició la obra a partir del año 1533 y que su terminó en el 1589. Juan del Pozo nunca llegó a ver la obra terminado, ya que murió en 1539, lo cual provocó problemas de financiación del impresionante proyecto. El coste total se elevaría a unos 63.000 ducados, con altibajos provocadas por falta de fondos. Además, fueron varios los arquitectos que se encargaron de la edificación. Las dimensiones del puente eran de un gigante: 40 metros de alto en el punto más elevado y 84 metros de largo. El material de construcción fue de piedra calcárea, una imponente construcción de cinco arcos

El primer responsable de la obra, de sus trazos y del inicio de la construcción, fue Francisco de Luna. Él estuvo a cargo desde el inicio hasta su muerte en 1551. Después la obra se paró durante casi 10 años, hasta que en 1560 Andrés de Vandelvira se ocupó de ella. Sin embargo, los verdaderos encargados de la edificación fueron Juan Gutiérrez de la Hoceja y Juan de Palacios. A éstos últimos les sucedieron Fernando de Palacios y Juan de Meril, que terminarían el puente finalmente sobre 1589.

Felipe II y el Puente de San Pablo

Puente de San Pablo de Van den Wijngaerde

Desde luego para la época sería toda una obra titánica. Su construcción llamó la atención de mucha gente, incluso del propio monarca de la época, Felipe II. El Rey “del imperio dónde nunca se pone el sol” estuvo en 1564 en Cuenca y se acercó a ver su construcción. Al monarca le impresionó tanto el puente que aún estaba a medio terminar, que encargó a su pintor real, Antonio de las Viñas (Anton van den Wijngaerde) que hiciera dos vistas de Cuenca: una de la Hoz del Júcar, y otra de la Hoz del Huécar. En esta última tenía que presidir el Puente de San Pablo (las vistas formarían parte de un Atlas que iba a publicar el flamenco Christoph Platin pero que nunca se realizó). Años después, cuando alguien de Cuenca llegaba a la corte de Felipe II, el Rey se acordaba y siempre preguntaba por el avance de las obras del Puente.

La ruina del Puente de San Pablo

Realmente lo que le pasó al primer Puente de San Pablo parece la crónica de una muerta anunciada. La consecuencia de tantas paradas en las obras tuvo sus consecuencias. Sobre todo el hecho de que la construcción entre el primer y segundo arco (contado desde las Casas Colgadas) estuvo parada un tiempo, pasó factura. Cuando se iniciaron de nuevo las obras la masa no agarró bien y muy pronto entre esos dos arcos apareció una grieta.

En esta última fase se encargaban de las obras Juan de Meril y Hernando de Palacios (el hermano de Juan que ya había fallecido). En 1576 los monjes dominicos intentaron terminar la obra, pero poco después se abrió la mencionada grieta y los monjes iniciaron un pleito contra los constructores. Meril prometió reparar la fisura, con la condición de que si en un plazo de tres años no se agrietaba de nuevo, el prior retiraría la acusación.

Se ve que la reparación de la grieta no fue efectiva, ya que en un informe firmado por una comisión de arquitectos de 1779 se habla del estado ruinoso de este segundo arco desde hacía unas tres décadas. El 7 de Mayo de 1786 se cayó parte de ese arco y también se vio afectado, aunque en menor medida, el segundo arco. El arquitecto municipal Mateo López llevó a cabo las reparaciones oportunas, aunque el deterioro del puente ya fue imparable. A lo largo del Siglo XIX hubo varias caídas de piedras del puente, por lo que el Ayuntamiento decidió prohibir su paso varias veces por ser peligroso, tanto por debajo como por encima del puente.

Así llegaron al 10 de febrero del año 1895, cuando finalmente el famoso segundo arco se hundió. El 29 de marzo de ese mismo año dinamitaron el puente con dos cargas de explosivos. De esta forma se acabó con el impresionante puente de piedra, que en su día llevó las alabanzas del propio rey Felipe II.

El segundo Puente

Unos años después del hundimiento Wenceslao Sangüesa, que fue el obispo de Cuenca en ese momento, había encargado el proyecto de un nuevo puente al ingeniero valenciano José María Fuster. En un principio sería una pasarela peatonal y de carácter provisional y el encargado de la construcción fue el inglés George Bartle. Este nueve puente de hierro fue inaugurado el 19 de abril de 1903.

Se nota la influencia de Gustave Eiffel, ya que el valenciano era de su Escuela. Como otros tantos proyectos en la Península Ibérica a finales de Siglo XIX y principios del Siglo XX, este puente es un buen ejemplo de las construcciones de hierro que se pusieron tan de moda en ese época. En este contexto tenemos que mencionar el Puente de Portugalete, el orgullo de los Bilbaínos, el Puente de Girona, o incluso fuera de España, en Portugal, el famoso puente de Dom Luis I en Oporto.

Derrumbe de la calle de acceso al Puente de San Pablo

En estos momentos lamentablemente no podemos cruzar el Puente de San Pablo. El 12 de mayo a las 10:30 de la mañana, se derrumbó una parte de la calle que conecta las Casas Colgadas con el Puente. Por suerte no hubo que lamentar desgracias personales, aunque la calle se quedó cortada y el acceso al puente también.

Puente de San Pablo con derrumbe de la calle de acceso
La Calle entre el Puente de San Pablo y las Casas Colgadas se derrumbó

Sin embargo, sí se puede llegar sin ningún problema desde la Plaza Mayor y entrar al Museo del Arte Abstracto Español en las Casas Colgadas, por lo que su visita está garantizada. A los visitantes que quieren hacer fotos del Puente de San Pablo y las Casas Colgadas les recomiendo lo siguiente:

1) Puedes disfrutar de unas vistas espectaculares desde los miradores en el Barrio del Castillo (puedes subir andando o coger el autobús de línea nº 2 desde la Plaza Mayor).

2) También puedes bajar por el Barrio de San Martín y subir por la cuesta del Parador, que es el actual Parador de Cuenca.

Visitas Guiadas de Cuenca Guiada con el Puente de San Pablo:

Cuenca Guiada te ofrece visitas guiadas con las mejores vistas sobre el Puente de San Pablo y las Casas Colgadas con los siguientes horarios disponibles. Además disponemos de visitas guiadas privadas con nuestra furgoneta de 9 plazas. Te recogemos en tu alojamiento y te enseñamos Cuenca de una manera muy cómoda, con vistas del puente de San Pablo y de las Casas Colgadas, desde el Parador, el Cerro de Socorro y el Barrio del Castillo. Para más información sobre esta visita guiada privada te ruego nos contactes en el siguiente teléfono: 606 32 30 92

Lo provisional se quedó para siempre

En un principio puente se planificó como una pasarela provisional,… Pero ya vemos, de temporal no tiene nada, sigue estando allí. Aunque ya no es de piedra, es una frágil maravilla de hierro que no deja indiferente a nadie. Ya ha cumplido 118 años en abril de este año. Anímate a visitar Cuenca y este puente maravilloso. ¡Te esperamos en nuestra visita guiada!

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